lunes, 12 de febrero de 2024

 

ESTRATEGIA DE VENTAS

 

Regresaba de mi trabajo hacia la casa. La mayoría de las veces lo hacía en compañía de algún colega, pero esta vez iba sola. En dirección opuesta, veo pasar un vehículo cuyo chofer señalaba hacia el neumático delantero, ignoro su advertencia.  Continúo mi camino, transcurrido unos minutos vuelve a pasar el mismo conductor, de nuevo hace gestos para llamar mi atención.

Desconfiando del desconocido chofer, decido llegar a una estación de servicio, dispuesta a revisar el auto, me dirijo al empleado de la gasolinera, le comento lo sucedido, muy atento el joven chequea el aire a los neumáticos y me dice la presión está bien. – Señora, ya que está aquí, ¿porque no aprovecha de surtir al vehículo de combustible?

 Ahora que todo ha pasado, me doy cuenta de que se trataba de una estrategia de ventas.

 

EL CORAZON EN LA MANO

 

La pequeña sentada en los escalones al frente de la vivienda, se disponía a saborear una taza de leche. Vestida primorosamente, coloca el tazón a su lado con cuidado, evitando derramar el contenido sobre su limpio vestido.

Se quedó impávida con la mano levantada, al sentir acercarse un perro, engalanado para la feria, que ávidamente sorbió el contenido del tazón y con el mismo ímpetu que había llegado, se alejó huyendo de quienes lo perseguían.

La madre estupefacta, a escasos metros de la escena, estaba petrificada, sintiendo como si tuviera el corazón en la mano.

 

CON CORAJE

 

Nació con discapacidad auditiva y espina dorsal bífida, y para completar, a los quince días de nacido le dio meningitis. Su familia le prodigó los cuidados necesarios, sobre todo le dio mucho amor y de manera abnegada lo llevaban dos veces a la semana a la ciudad capital para que recibiera los tratamientos requeridos. Cuando la madre cumplió el permiso postnatal y tuvo que volver a su trabajo, los tíos se encargaban de llevarlo

Los primeros años de vida del niño fueron muy difíciles debido al riguroso tratamiento y terapias que debían cumplir, el tío le fabrico una pasarela para que pudiera realizar en la casa las terapias motrices, reduciendo así el viaje a la capital a una vez a la semana.

Cuando tuvo la edad mínima para ser aceptado lo llevaron a clases de natación, actividad que lo ayudaría con la columna vertebral y con la motricidad. Asistió religiosamente a las clases, y en su casa continuaba practicando los días que no tenía clase, en una rustica piscina que le habían construido especialmente para él.

Asistía a las clases de natación con puntualidad, pero como no hablaba los demás niños no se atrevían a acercársele, él se sentía un poco triste porque no había hecho amistad con ningún niño, sin embargo, había omitido comentar esa situación en su casa.

Así transcurrían los días de natación, el realizaba su práctica y al finalizar se sentaba a esperar que llegaran a recogerlo, mientras observaba las clases de otros niños.

Un día mientras los nuevos se disponían a iniciar la clase, un niño cayó a la piscina, José el niño de nuestra historia rápidamente se lanzó a la piscina para rescatar al que había caído al agua, y que aún no sabía nadar. El instructor del grupo lo felicitó porque José reaccionó rápidamente.

Los niños y demás personas que estaban alrededor de la piscina aplaudieron y elogiaron la acción de José, quien a partir de ese día se sintió contento porque los demás niños lo habían aceptado pese a su diferencia con ellos, ahora se sentía incluido en su grupo de natación.

 


 

EL TURPIAL DE MI ABUELA

Sacar del hábitat a un animal es despojarlo de su misión en la naturaleza. Este es el papel que juegan en su hábitat. Juan Milla. Biólogo de conservación.

 

Mi abuela Rafaela abre la puerta de la jaula, agarra el pajarito  y lo coloca en su regazo, lo acaricia delicadamente, mientras le limpia las paticas. Es un hermoso pájaro con cabeza negra y cuerpo amarillo con el pecho negro.

Rafaela prepara una mezcla de leche y pan, lo alimenta con cuidado. Espera que pronto pueda comer por si solo. El pajarito intenta volar, agita sus alas posado en la mano  de la dulce joven, lo devuelve a la jaula. Luego de la diaria rutina, Rafaela inicia sus labores del día.

Desde su escritorio observa de rato en rato, al inquieto pájaro que salta de un lado a otro. Rafaela realiza un dibujo en tinta china, luego finaliza el bordado de  una blusa que debe entregar. Saca de la jaula a Pintor, lo coloca sobre el paral dispuesto para el.

Llaman a la puerta, -Un momento…

-        Buenas tardes!  . Hola,  Rafaelita!

-        Buenas Eutimio. creí que había llegado la clienta que viene por la blusa

-        Siéntate.

-        Gracias

-        ¿Deseas un cafecito?

-        Si, por favor.

Rafaela se va a la cocina a buscar el cafecito, cuando viene con el café se escucha un revoloteo, y ve a Eutimio agitando las manos sobre su cabeza.

Rafaela corre a tratar de agarrar al Pintor, este se posa sobre su hombro escondiéndose entre sus rubios cabellos . Ella lo acaricia, lo calma y lo vuelve a colocar en la jaula.

Pasaban los días, Pintor, revoloteaba cerca de Rafaela, hasta que pudo volar alto. Pronto, volaba más alto y lejos, pero siempre regresaba y se posaba en el hombro de mi abuela.

En las noches, lo coloca en una jaula y a la mañana siguiente abre la puerta, le da de comer en su mano y luego el pájaro vuela hasta el patio y al rato regresa, vuela por toda la casa buscando a Rafaela. Al encontrarla se queda tranquilo y se mete en la jaula, que de día permanece abierta.

Rafaela entrega la blusa a la clienta,

-        Gracias Rafaelita, el bordado quedo muy hermoso. Me gusta.

-        Me alegra que te guste, te aviso cuando la falda esté lista.

-        Espero tu llamada.

-        ¡Ay!, ay! ¡Fuera! ¡Fuera!

-        ¡Pintor! ¡Pintor!, ¡tranquilo!! es una clienta!

-        ¡Lo siento Gloria! ¿te hizo daño?

La rutina mañanera se realiza como de costumbre, limpieza, alimentación y ejercitación. Pintor vuela para realizar sus ejercicios.

 Rafaela pica un trozo de lechosa, para darle al Pintor.

-         ¡Pintor! ¡Pintor!, te traje lechosa.

-        ¡Pintor!, ¿Dónde estará ese pájaro?

Cae la noche, se percibe tristeza. El pedazo de lechosa aún está dentro de la jaula.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA GUANTERA MAGICA

A todos los amiguitos de Zenaida, mi vecina, y a mí, nos gusta visitarla  porque tiene una mama muy chévere. Es una señora muy simpática, alegre. Siempre esta sonriente. Cuando vamos a su casa nos ofrece leche y galletas. También nos cuenta historias que nos divierte, pero lo mejor que tiene, es una guantera mágica.

Te diré porque es mágica. Un día fuimos Zenaida, su mamá, la mía y yo, para una fiesta de cumpleaños de un amiguito. Cuando íbamos en la camioneta para el lugar donde era la fiesta, se soltó un botón de mi camisa. Mi mamá lo consiguió  pero no tenía como coserlo de nuevo, entonces la mamá de Zenaida le  dijo:- Despreocúpate, busca en esta guantera, ahí debo tener hilo y aguja. Mi mama buscó y efectivamente, consiguió el hilo y la aguja que necesitaba para pegar el botón de la camisa.

Otro día, Zenaida y su mamá, vinieron a mi casa porque íbamos al parque cercano, en bicicleta. Las mamas y los papas también iban en bicicleta. Íbamos en línea, unos detrás de otros. Llegamos al parque, dimos varias vueltas, luego nos detuvimos a descansar un rato y a tomar una merienda. A mi primo Rubén, se le soltó la cadena de la bicicleta, su papa necesitaba un alicate para ajustar una tuerca y como siempre, la mama de Zenaida fue y buscó en la guantera de su camioneta y Zuas! como por arte de magia encontró  un alicate.

Otro día, estábamos haciendo la compra de víveres. A mi mama, se le descargó el celular y había olvidado el cargador del teléfono, buscamos en la guantera de la camioneta y allí había uno que le quedaba perfecto al celular.

Cualquier cosa que se necesita en caso de emergencia, se consigue en la guantera de la camioneta. Por eso siempre decimos que la guantera de la mamá de Zenaida es mágica.

 

 

 

 

 

THE GREENISH IGUANA

 

Nachito wanted to have his own pet, his brother had a puppy that he shared with him, but for Nacho it was not enough.

The detail was the difficulty he had of acquiring a pet of his own, because their mother had told him that she would not accept another dog in the house. So Nacho had already resigned himself to having a pet shared with his brother.

One afternoon he was playing on the terrace of the house, to which several branches of the trees came near the terrace, when suddenly, he saw a little green iguana fell from the branches. He grabbed her very quickly before it could ran away.

It was noticed that the iguana was a newborn little girl, very cute green, like the leaves of the neighboring tree. Nacho liked the little iguana and he went to showed it to his brother. Nacho decide to have the little iguana as a pet.

While looking for his brother, he was thinking what name he would him to it, it would have to be related to the color of its skin. Green? Emerald? Greenish? I like greenish, so I named it greenish.

The brother thought, it would be a good pet for Nacho. He was agreed with the name, now they have to think about a place where they might have it. They thought in a place where Luna, the puppy, could not catch her, because it could hurt the little iguana. So, they searched for a high box, so it could not get out. Then, they placed several leaves and water inside the box.

During the day, both brothers placed the box in a high place, near where they were and at night, they would put in the bedroom they shared.

Nacho was happy with his pet, took care of her, put food on her and even took pictures of the little iguana. But, unsurprisingly, one day when Nacho woke up, as he checked the ox were he kept Greenish, noticing that it was empty, the little iguana had disappeared.

Nacho became very sad, but his brother told him that greenish had grown up and as the iguanas walked the branches of the trees, where they climb, It had been easy for it to escape from the box, he also told him that Greenish will be happier free in nature.

 

 

 

 

 

lunes, 10 de mayo de 2021

  Microrelato

Confesión 

 Estoy convencida que lo dicho por la recepcionista era todo mentira. Pego la oreja en la puerta¡no puedo creerlo, finalmente, lo confesó.!